El periodismo deportivo hondureño despidió a una de sus voces más queridas: Julio César Núñez, narrador y comentarista que durante más de dos décadas acompañó las emociones del fútbol nacional con su icónica frase «¡Aguanta corazón!». Aunque nació en Uruguay, Honduras lo adoptó como uno de sus máximos referentes en la comunicación deportiva.
Un uruguayo que Honduras hizo suyo
Julio César Núñez nació el 16 de julio de 1954 en Las Piedras, Uruguay. Antes de llegar a Honduras, ya tenía una destacada carrera en su país natal: comenzó en Radio Cristal, pasó por Radio Carve —donde le tocó reportar el golpe de Estado de 1973— y luego se sumó a Radio Monte Carlo, donde inició su camino en el deporte.
Su llegada a Honduras, un 25 de mayo simbólico
Núñez llegó a Honduras el 25 de mayo de 2003, fecha que coincide con el Día del Periodista hondureño. Su incorporación se dio gracias a un proyecto radial impulsado por el entrenador uruguayo Ernesto Luzardo, junto a Diego Vásquez, Jimmy Rodríguez (padre) y Daniel Dávila Nolasco. Además, su potente voz y profesionalismo pronto lo llevaron a dirigir el área deportiva de HRN y a convertirse en comentarista estelar de Televicentro.


La frase que quedó en la memoria colectiva
«¡Aguanta corazón!» nació originalmente en Uruguay, durante una transmisión de ciclismo. Con el tiempo, esa frase se convirtió en el sello personal de Núñez en sus narraciones de fútbol, y hoy queda grabada en la memoria de generaciones de aficionados hondureños.
Una segunda oportunidad de vida
En septiembre de 2013, Núñez enfrentó una dura prueba de salud: permaneció en coma a causa de un enfisema pulmonar. Sin embargo, logró recuperarse, algo que él mismo describió como un «segundo nacimiento». Dos años después, en 2015, recibió oficialmente la nacionalidad hondureña en una ceremonia presidida por el entonces secretario de Derechos Humanos, Rigoberto Chang Castillo.
El legado de «Don Julio»
Julio César Núñez falleció el 24 de mayo de 2026 en Tegucigalpa, a los 71 años, tras complicaciones de salud. Colegas, medios y figuras del deporte nacional lamentaron su partida, y la Federación de Fútbol de Honduras lo despidió con una frase que resume su legado: su voz se apagó, pero seguirá resonando en el corazón de la afición.
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