Pompeyo del Valle fue uno de los poetas hondureños más importantes del siglo XX. Nació en Tegucigalpa el 26 de octubre de 1929, hijo de Carlos del Valle y Soldevilla y de Carmen Moncada Rivera. Además de poeta, fue periodista, ensayista y narrador. Por eso, su nombre está unido para siempre a la llamada Generación del 50, uno de los movimientos literarios más influyentes de Honduras.
Sus primeros años y el inicio del periodismo
Del Valle creció en los callejones de la vieja Tegucigalpa. Desde joven ejerció el periodismo en el diario El Día. También trabajó en la redacción de la Revista de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), la cual llegó a dirigir. Asimismo, fue director del departamento de Publicaciones y Artes Gráficas de la extinta Secretaría de Cultura.
La Generación del 50 y sus compañeros de letras
Pompeyo del Valle perteneció a la generación literaria de los años 50. Ese grupo también incluyó a figuras como Óscar Acosta, José Adán Castelar y Clementina Suárez. En consecuencia, su obra comparte con ellos el deseo de renovar el lenguaje poético hondureño. Además, junto a Óscar Acosta, publicó una recopilación de poemas de varios autores titulada «Exaltación de Honduras».
Primer libro y compromiso social
En 1956 publicó su primer poemario, La ruta fulgurante, bajo el seudónimo de Adán Marino. El libro respondió al ambiente de esperanza tras la histórica huelga bananera de 1954. Por eso, sus versos reflejan un fuerte optimismo y un llamado a la solidaridad entre los trabajadores. Uno de sus poemas más recordados de esa etapa es «Discurso para negar la muerte de Sandino».


Persecución política y exilio
La vida de Pompeyo del Valle no estuvo libre de dificultades. En 1962, durante el gobierno de Villeda Morales, la policía allanó su hogar como parte de la represión ligada al bloqueo contra Cuba. Un año después, en 1963, fue detenido y desterrado a México y Europa. Pese a ello, siguió escribiendo. De hecho, en esos días de clandestinidad publicó su poemario «El fugitivo». Ya en 1970, tras ser repatriado, la UNAH publicó su libro «Nostalgia y belleza del amor».
Una prolífica obra literaria
A lo largo de su carrera, Del Valle cultivó la poesía, el cuento y el ensayo. Entre sus poemarios más destacados están «Antología mínima» (1958), «Cifra y rumbo de abril» (1964), «Monólogo de un condenado a muerte» (1978), «Ciudad con dragones» (1980), «Duración de lo eterno» (1989) y «El encantado vino del otoño» (2002). En narrativa, publicó «Retrato de un niño ausente» (1969) y «Los hombres verdes de Ula» (1982). Asimismo, escribió ensayos como «El hondureño, hombre mítico» (1977) y «Comer y beber en Honduras» (2002). Además, muchas de sus obras fueron traducidas al inglés, ruso, francés, chino y ucraniano.
Reconocimiento internacional
Pompeyo del Valle representó a Honduras en distintos escenarios internacionales. Viajó a la Unión Soviética en 1957 para el Festival Mundial de la Juventud. También visitó Cuba, donde el poeta Nicolás Guillén le dedicó espacio en su página literaria. Igualmente, en 2005 fue invitado especial al Encuentro de Poetas Iberoamericanos de Salamanca, España. Por su trayectoria, en 1981 el gobierno de Honduras le otorgó el Premio Nacional de Literatura.
Sus últimos años y legado
Pompeyo del Valle falleció el 23 de agosto de 2018 en la ciudad colonial de Comayagua, por causas naturales, a los 89 años. Su legado permanece vivo en la poesía hondureña contemporánea. Además, su obra sigue siendo estudiada como parte fundamental de la Generación del 50. Sin duda, su vida es un ejemplo del compromiso entre el arte y la lucha por la libertad de expresión en Honduras.
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