Guillermo Anderson fue uno de los cantautores más queridos de Honduras. Nació en el barrio Potreritos de La Ceiba, Atlántida, y desde niño creció escuchando los tambores garífunas de su ciudad. Con el tiempo, esa mezcla de ritmos se convirtió en la base de toda su obra musical.
Sus inicios en La Ceiba y sus estudios en Estados Unidos
Anderson cursó su primaria en la Escuela Mazapán y su secundaria en el Instituto San Isidro, ambos en La Ceiba. Después viajó a Estados Unidos para estudiar en la Universidad de California en Santa Cruz, donde se graduó en Letras con énfasis en literatura hispanoamericana. Durante esos años también se formó en teatro y música. Además, trabajó como actor y compositor en un proyecto de teatro bilingüe para niños inmigrantes, experiencia que marcó su forma de crear.


Foto: Editorial Guaymuras
El nacimiento de Colectivartes y su carrera como cantautor
En 1987, Guillermo Anderson regresó a La Ceiba y fundó, junto a otros artistas, el grupo Colectivartes. Por medio de este proyecto invitó a creadores de Europa y Estados Unidos a desarrollar iniciativas culturales en la ciudad. Una de sus obras más recordadas fue «Sabor a Sombra», que combinó teatro, danza y música. A partir de ahí, Anderson comenzó a presentarse como cantautor y su estilo, que fusionaba influencias eclécticas con ritmos garífunas, cautivó al público hondureño.
Éxitos que marcaron su carrera: «En mi país» y «El encarguito»
«En mi país» fue el tema que dio a conocer a Anderson en Honduras y con los años se convirtió en un himno de identidad nacional. Por otro lado, «El encarguito» celebra la diversidad gastronómica del país y la nostalgia de los hondureños que viven en el extranjero. Ambas canciones siguen sonando en radios y eventos culturales hasta hoy.
Asimismo, su carrera internacional despegó en 1989, cuando el Festival Cervantino de México lo invitó a presentarse junto a Colectivartes. Esa presentación abrió la puerta a giras por América Latina, Europa y Asia.


Foto: Honduras Tip
Reconocimientos y legado cultural
En consecuencia, el trabajo de Guillermo Anderson le trajo importantes distinciones. En 2002 fue nombrado Embajador Cultural de Honduras ante el mundo, y en 2005 recibió el Premio Identidad Nacional otorgado por el Museo para la Identidad Nacional. También se le reconoció por su labor de rescate de tradiciones musicales en La Mosquitia hondureña, donde impulsó proyectos ligados a la Biosfera del Río Plátano.
Además, creó el «Círculo Juvenil de Tambores de La Ceiba», un programa de prevención de violencia dirigido a jóvenes de barrios vulnerables, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Los últimos años y su fallecimiento
En noviembre de 2015 le diagnosticaron cáncer de tiroides. Guillermo Anderson falleció el 6 de agosto de 2016 en su ciudad natal, La Ceiba. El día de su funeral, estudiantes de toda la ciudad formaron una valla en el trayecto que recorrió su cortejo, desde la Iglesia Catedral hasta el cementerio. Desde entonces, distintos países de América Latina y Europa le han dedicado conciertos y homenajes que continúan hasta la actualidad.
Sin duda, la música de Guillermo Anderson sigue siendo parte del orgullo cultural hondureño y un puente entre La Ceiba y el mundo.
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