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Parque Nacional El Boquerón, un cañón escondido en Olancho

¡Qué belleza tiene Olancho! En el oriente de Honduras, entre montañas y bosque, se esconde el Parque Nacional El Boquerón. Ríos de aguas cristalinas y paredes de piedra caliza forman un cañón espectacular. Miles de hondureños ya lo visitan cada fin de semana. Sin embargo, todavía es un tesoro poco conocido fuera de Olancho.

Un cañón tallado por el río Olancho

El Boquerón se ubica entre los municipios de Juticalpa, Catacamas, Santa María del Real y San Francisco de La Paz. Ahí, el río Olancho talló durante siglos un cañón entre rocas de piedra caliza. Sus paredes verticales dejan ver capas de roca de millones de años. Además, guardan cuevas y pasadizos que todavía se están explorando. Por eso, El Boquerón es uno de los paisajes más singulares de Honduras.

Cómo llegar al Parque Nacional El Boquerón

Llegar hasta ahí es sencillo. Desde Juticalpa, solo hay que tomar la carretera pavimentada hacia Catacamas y recorrer unos 25 kilómetros. También se puede llegar por San Francisco de La Paz, pasando por las aldeas de Guacoca y La Avispa. Juticalpa, la ciudad más cercana, ofrece hoteles y restaurantes para quienes viajan desde otros departamentos. Así, la visita se puede planear como una escapada de un día o de todo un fin de semana.

Aguas cristalinas y un santuario de aves

Dentro del parque, el río forma pozas naturales, ideales para nadar y refrescarse. Además, un sendero bordea la corriente y permite caminar entre bosque nuboso y árboles cubiertos de orquídeas. La zona también es un paraíso para observar aves. De hecho, ahí viven cerca de 56 especies residentes y 23 migratorias, entre ellas quetzales, tucanes y águilas. Igualmente, es posible encontrar venados cola blanca, guatusas y armadillos en el camino. Por eso, muchos visitantes llegan con cámara o binoculares en mano.

De pueblo colonial a joya natural

La zona de El Boquerón tiene también una historia que contar. En 1540, colonizadores españoles fundaron ahí el pueblo de San Jorge de Olancho. Sin embargo, una fuerte inundación en 1611 destruyó el asentamiento. Sus habitantes se trasladaron entonces a Juticalpa y a Olanchito, en Yoro. Siglos después, en agosto de 2013, las autoridades hondureñas declararon la zona Parque Nacional. Desde entonces, El Boquerón es un área protegida, pensada para el turismo y la conservación al mismo tiempo.

Con esa declaratoria también nació la meta de sumar El Boquerón a la ruta turística Kao Kamasá. La idea es sencilla: generar empleo local y dar a conocer las bellezas naturales de Olancho. Así, cada visita ayuda, de forma indirecta, a las familias que viven cerca del parque.

Consejos para disfrutar tu visita

La mejor época para visitar El Boquerón va de noviembre a abril, durante la estación seca. En esos meses, el nivel del río baja y las pozas son más seguras para nadar. Durante la temporada lluviosa, en cambio, es mejor evitar el cañón, porque el agua puede subir rápido. También se recomienda llevar sandalias para caminar sobre las piedras del río, agua suficiente y, si es posible, contratar un guía local. Además, es importante llevarse toda la basura de vuelta, para que otros hondureños también puedan disfrutar de este tesoro natural. Con estos cuidados, El Boquerón se disfruta en familia y sin prisa. ¡Un plan perfecto para conocer otro rincón hermoso de Honduras!

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