La Catedral de la Inmaculada Concepción de Comayagua es uno de los templos coloniales más antiguos de Centroamérica. Se ubica en la Plaza Central de esa ciudad, que fue capital de Honduras durante la época colonial. Además, guarda en su interior una de las piezas más fascinantes del país: un reloj morisco con casi mil años de historia que todavía funciona.
Una historia que nace a mediados del siglo XVI
La historia de la catedral comienza mucho antes de lo que muchos imaginan. Hacia 1563, la entonces Villa de Santa María de la Concepción de Comayagua ya necesitaba un templo más grande que la iglesia La Merced. Por eso, las autoridades religiosas de la época iniciaron la construcción de una segunda catedral para la villa.
Ese primer templo sufrió daños por el clima alrededor de 1610. En consecuencia, se dio inicio a una reconstrucción a partir de 1611, que se extendió hasta 1634. Varios obispos españoles supervisaron esta etapa, entre ellos Alonso Vargas y Abarca y fray Juan Pérez Carpintero.
Tres siglos de construcciones y reconstrucciones
A inicios del siglo XVIII, la estructura volvió a mostrar signos de deterioro. Así, en 1705 comenzó la tercera y última fase constructiva, durante la cual se le dio a la fachada la forma que conocemos hoy. La catedral fue finalmente bendecida en 1715, tras un proceso que involucró a religiosos, artesanos y también a cerca de 18 pueblos indígenas de la región, según registros del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH).
Debido a la escasez de documentos y planos antiguos, reconstruir esta historia no ha sido sencillo. Sin embargo, gracias a la arqueología histórica, hoy se conoce mejor el proceso que convirtió a este templo en una de las joyas coloniales más importantes de América Central.


El reloj morisco que sigue marcando la hora
Uno de los mayores tesoros de la catedral se encuentra en su torre principal. Se trata de un reloj de origen árabe, fabricado siglos atrás y traído desde España. Según la tradición, la pieza llegó como parte del botín tras la toma de Granada en 1492 y, posteriormente, fue obsequiada para colocarse en la catedral.
Lo más sorprendente es que, después de tantos siglos, el mecanismo todavía funciona. Asimismo, muchos historiadores lo consideran uno de los relojes más antiguos de América en operación continua. Por eso, visitantes de todo el país llegan hasta Comayagua solo para conocerlo.
Una fachada que enamora a propios y visitantes
La fachada principal está compuesta por tres cuerpos, siguiendo el ordenamiento renacentista propio de la época. Además, el altar mayor conserva detalles cubiertos en pan de oro, una verdadera muestra del arte barroco colonial. Por otra parte, el interior mantiene una sola nave con techo abovedado, típico de las construcciones religiosas de ese periodo.
Caminar frente a esta catedral es, para muchos, como retroceder varios siglos en el tiempo. También es común ver a familias completas reunirse en la plaza mientras suenan las campanadas del histórico reloj.
Cómo llegar y qué más conocer en Comayagua
La Catedral de la Inmaculada Concepción se ubica en el corazón de Comayagua, a poco más de una hora de Tegucigalpa. Por eso, resulta un destino ideal para una excursión de un día. Además, la ciudad ofrece otros atractivos cercanos, como el Museo Arqueológico de Comayagua y el Laberinto de Cipreses.
Comayagua fue declarada departamento más histórico de Honduras gracias a su arquitectura y su legado cultural. En consecuencia, quienes visitan la catedral suelen aprovechar para recorrer también sus calles empedradas y sus edificaciones coloniales. De esa forma, un solo viaje permite descubrir varios siglos de historia hondureña en un mismo lugar.
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