¡Orgullo catracho! Un grupo de niños hondureños, de apenas 10 años, le dio una lección de garra al mundo entero. La Selección Sub-10 de Honduras, integrada en su mayoría por jugadores de la Academia Povoa Pro de San Pedro Sula, se colgó la medalla de subcampeón en el Youth World Challenge, un torneo internacional disputado en Estados Unidos ante equipos de decenas de países. Con solo diez años, estos pequeños catrachos dejaron el nombre de Honduras bien en alto.
Una remontada para el recuerdo
El camino de los pequeños hondureños no fue nada sencillo, y eso hizo su logro aún más especial. En la fase de grupos, el equipo catracho midió fuerzas ante selecciones de España, Japón y Uruguay. Ya en cuartos de final llegó el momento más emocionante del torneo: Honduras perdía 2-0 ante Inglaterra, pero los niños no se rindieron y remontaron el partido hasta ganarlo 3-2. Esa garra los llevó hasta semifinales, donde superaron a Italia en la tanda de penales. Solo en la gran final, ante Team América, el sueño del título se quedó corto, pero el subcampeonato ya es motivo de sobra para celebrar.


El semillero que los formó
Detrás de este logro está la Academia Povoa Pro, un semillero de fútbol con sede en San Pedro Sula que apuesta por la formación de niños desde edades tempranas. Entre los protagonistas de esta hazaña están Mijael Guillén, Samuel Jiménez, Gabriel Rodríguez, Nicolás Molanfi, Juan Ramón Bonilla, Román Ramírez, Gabriel Cebedo, Jorge Castellanos, Rodrigo Rodríguez y Thiago Platero. Diez nombres que, sin saberlo todavía, ya forman parte de una bonita página del fútbol formativo hondureño. La academia también cuenta con el respaldo del legionario catracho Jonathan Rubio, quien juega profesionalmente en Portugal y apoya de cerca el trabajo con las nuevas generaciones.


Una semilla de esperanza para el fútbol hondureño
Ver a niños de 10 años representar a Honduras y competir de tú a tú contra selecciones de todo el mundo llena de esperanza a cualquier aficionado. Historias como esta recuerdan que el talento catracho empieza a formarse desde ¡Qué macizo pensar que, en unos años, alguno de estos niños podría estar defendiendo la camiseta de la Selección Mayor! Por ahora, Honduras ya puede sentirse orgullosa: sus niños dieron una lección de disciplina, garra y amor por la camiseta en suelo estadounidense.
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