Joseph Steven Rosales Torres tiene 24 años. Es ciudadano estadounidense y catracho de corazón. Se graduó de Florida International University (FIU) en Negocios Internacionales. Hoy es becario Fulbright en Honduras. El programa lo trajo de vuelta a la tierra de sus padres. Ahí enseña inglés. Y ahí también tiende puentes culturales entre los dos países.
En su etapa universitaria en Miami, Joseph fundó el Honduras Club at FIU. La organización reunió a estudiantes hondureños y a la diáspora catracha. Lo hizo alrededor del intercambio cultural, el liderazgo y el servicio comunitario. Esa semilla, dice Joseph, fue apenas el inicio. Un camino que después lo traería de vuelta a Honduras.
Raíces en Cedros y en la colonia Kennedy de Tegucigalpa
Joseph nació en Estados Unidos. Pero su identidad es profundamente hondureña. Su madre es originaria de Cedros, Francisco Morazán. Su padre es de Tegucigalpa, de las colonias Kennedy y La Popular. En 2019 formalizó esa conexión. Ese año obtuvo oficialmente la nacionalidad hondureña.
Cedros no es un pueblo cualquiera para la historia nacional. Ahí se celebró la primera Asamblea Constituyente de Honduras. Y por apenas 24 horas, la población llegó a ser capital del país. Ese legado familiar despertó en Joseph un interés genuino por la historia hondureña. También lo llevó a estudiar el origen y la evolución de Tegucigalpa.


El legado de una maestra de Los Naranjos
Detrás de la decisión de Joseph de solicitar el programa Fulbright está su abuela. Se llama Mercedes Aguilar Pineda y fue profesora. Dirigió una escuela en Los Naranjos, Honduras. Su vocación por la educación marcó a Joseph desde niño. Igual que su compromiso con la comunidad. Eso lo motivó a seguir un camino de servicio. Esta vez, desde las aulas hondureñas.
«Regresar al país como becario Fulbright ha sido una forma de retribuir a la tierra de mi familia», cuenta Joseph. «Y de fortalecer los lazos entre Honduras y Estados Unidos.»
Su labor como becario Fulbright en la UNAH y el American Center
Como becario Fulbright en Honduras, Joseph apoya la enseñanza del inglés. También desarrolla actividades de intercambio cultural. Su meta es el entendimiento mutuo entre Honduras y Estados Unidos. En la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) imparte clases y presentaciones. Habla de inglés, historia y cultura estadounidense. También de lingüística, fonética y comunicación intercultural. Además, acerca a los estudiantes a oportunidades académicas internacionales.
En el American Center de la Embajada de los Estados Unidos, Joseph colabora en actividades culturales y educativas para jóvenes hondureños. Una de ellas es Freedom 250 (America 250). Esta iniciativa conmemora los 250 años de la independencia estadounidense. Sirve como punto de partida para hablar de libertad, democracia e historia con estudiantes catrachos. Joseph también participa en el programa Access del Instituto Hondureño de Cultura Interamericana (IHCI). Ahí imparte talleres sobre currículum vitae y redacción de correos profesionales.
Un mensaje para la juventud catracha
Para Joseph, el mayor logro de estos meses en Honduras tiene nombre propio: confianza. Ha visto a jóvenes catrachos ganar seguridad para comunicarse en inglés. Y empezar a ver las becas y los intercambios internacionales como metas alcanzables. No como sueños lejanos.
Su mensaje para la juventud hondureña es directo: «nunca subestimés el poder de la educación, la curiosidad y el servicio a los demás». Y agrega una invitación a no perder la identidad en el camino: «mantené el orgullo por tus raíces, aprendé de otras culturas y usá ese conocimiento para contribuir al desarrollo de Honduras».
Joseph pasa sus días entre las aulas de la UNAH y los pasillos del American Center. Y siempre con la memoria de su abuela maestra presente. Clase a clase, construye un puente entre dos países que ya lleva en la sangre.
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