Don Ryvcko es un artista hondureño que, aunque hoy vive en Estados Unidos, lleva con orgullo sus raíces catrachas a donde vaya. Nacido en Tegucigalpa, el joven cantante, compositor y productor encontró en la música una manera de contar su historia y de mantenerse conectado con el país que lo vio nacer.
Un catracho que creció entre dos culturas
Don Ryvcko pasó sus primeros diez años de vida en Honduras, rodeado de la cultura local: sus amigos, la escuela, la iglesia, todo era en español. Sus papás, originarios de Mississippi, Estados Unidos, vivieron 21 años en el país, por lo que muchas personas suelen confundirse sobre su origen familiar.
Es el menor de cuatro hermanos los otros tres tienen 34, 32 y 30 años y todos nacieron en Tegucigalpa. Mientras sus hermanos aprendieron a tocar instrumentos, a él le tocó el canto, una pasión que dice haber sentido «desde la cuna».
Para el artista, haber crecido en Honduras le dejó enseñanzas que hoy son parte de su música: «Dos de las cosas que aprendí estando en Honduras fueron la gratitud y la humildad», contó, destacando el valor que la cultura hondureña le da a la familia y a la comunidad.


Foto: TiempoHN. El hondureño al lado de Tommy Royale y Cardec Drums.
«Me da mucho orgullo Honduras»
Don Ryvcko asegura que no se siente dividido entre sus dos identidades. «No soy mitad hondureño, mitad estadounidense, sino que soy 100% hondureño y también 100% estadounidense», afirmó con orgullo.
Al hablar de Honduras, lo primero que menciona es su gente: amable, trabajadora y agradecida. Entre sus recuerdos de infancia guarda con cariño las baleadas, los tacos hondureños y las tardes de pulpería con amigos.
Su familia se trasladó a Estados Unidos en 2010, cuando él tenía 10 años, por temas de salud de sus abuelos. Regresó a Honduras en 2024 para una gira de medios, una experiencia que describió como «surreal» al visitar estaciones de radio y canales que veía desde niño.
Su música, un reflejo de su fe y su identidad
El artista se dedica profesionalmente a la música desde los 18 años, acumulando ya ocho años de trayectoria. Su carrera está marcada por su fe: «Todo lo que hago está basado en mi relación con Dios», explicó.
Entre sus canciones destaca «Catracho», el tema que lo conectó con gran parte del público hondureño y que él mismo describe como «puro orgullo hondureño». En su camino ha contado con el respaldo constante de su esposa, Sofía Licona, y recientemente vivió un encuentro con el dúo canadiense Crash Adams.
Un mensaje para la juventud hondureña
Don Ryvcko dejó un mensaje para los jóvenes que sienten que sus sueños son inalcanzables, invitándolos a confiar en que los talentos que tienen son un regalo con un propósito. También agradeció el cariño del público hondureño, estadounidense y de otros países que ha seguido su carrera, y expresó lo que significa para él representar a Honduras desde el extranjero: un privilegio que asegura llevar con orgullo a todas partes.
También te puede interesar



