A simple vista, Víctor Moreno podría parecer un estudiante universitario más. Sin embargo, detrás de los libros de Medicina y las prácticas en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), hay un joven que encontró en la esgrima una segunda pasión y un camino para representar al país en el escenario internacional.
Moreno cursa tercer año de Medicina, es instructor de prácticas médicas e instructor de Embriología. Además, integra la Asociación Científica de Estudiantes de Medicina de la UNAH. Por eso, combina una exigente formación académica con el deporte de alto rendimiento, una tarea que exige disciplina, organización y constancia.
De la casualidad a la pasión por la esgrima
Todo comenzó cuando una compañera lo invitó, junto a unos amigos, a presenciar una competencia. Conocé Moreno recuerda ese día como el momento en que «quedé encantado» con lo que vio en la pista. Ya había practicado varios deportes, entre ellos ajedrez, voleibol, fútbol, baloncesto, natación, atletismo y taekwondo. Sin embargo, ninguno lo atrapó como la esgrima.
Ese sábado marcó un antes y un después. Al lunes siguiente, ya estaba entrenando. Así, lo que inició como una simple invitación terminó convirtiéndose en un compromiso diario con un deporte que exige inteligencia, disciplina y fortaleza mental.
Para Moreno, la esgrima es «un deporte de combate» que exige pensar constantemente, ser estratégico y saber cuándo atacar o defender. Esa combinación entre inteligencia y capacidad de reacción fue precisamente lo que terminó conquistándolo.


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El torneo que cambió su rumbo
A finales de 2024, Moreno participó en un Campeonato Centroamericano con la espada como su arma principal. Sin embargo, tuvo una competencia complicada en esa modalidad. Al día siguiente, compitió en sable, un arma en la que prácticamente no tenía experiencia, y ganó tres de cinco combates.
Ese resultado le permitió clasificar a eliminación directa. Ahí comprendió que su futuro estaba en el sable. En ocasiones, las derrotas terminan mostrando caminos que antes parecían invisibles, y este torneo significó para Moreno descubrir el arma con la que hoy busca alcanzar sus mayores objetivos.
Además, su constancia ya le ha dado frutos concretos: en el Torneo Nacional de Esgrima 2023, Moreno obtuvo medalla de bronce tanto en la categoría Espada Juvenil como en Espada Masculino, según registros de CONDEPOR.
Equilibrar la Medicina con el deporte de alto rendimiento
Compaginar una carrera tan demandante como Medicina con los entrenamientos no ha sido sencillo. «Al principio fue complicado», reconoce Moreno. Con el tiempo, aprendió a organizar mejor sus horarios: reserva tiempos específicos para estudiar e intenta no faltar a los entrenamientos, que se realizan de lunes a sábado.
Asimismo, el equipo femenino de sable ha sido un apoyo importante dentro de la pista, ya que entrenan juntos y se motivan constantemente. Fuera de la pista, sus padres siempre han estado presentes, acompañándolo desde el inicio en cada entrenamiento y competencia.


Lo que significa representar a Honduras
Para Moreno, vestir los colores nacionales es «algo muy bonito». Explica que se siente mucho orgullo al representar al país, porque no se compite solo por uno mismo, sino por toda una nación, y eso motiva a dar siempre el máximo.
La esgrima también le ha dejado valores que aplica dentro y fuera de la pista, sobre todo paciencia y disciplina. Según cuenta, perder la paciencia durante un combate facilita la derrota, por eso controlar las emociones resulta tan importante como dominar la técnica.
Antes de competir, Moreno tiene una rutina particular: escucha música mientras entrena y siempre pone «Viento a Favor», de Enrique Bunbury, antes de cada competencia. Esa canción, de su artista favorito, le ayuda a despejar la mente.
Rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe
De cara a los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe, Moreno espera mejorar su posición en la clasificación. Sabe que será difícil, pero el equipo se prepara para dar su mejor rendimiento. Compartir pista con países de alto nivel, asegura, deja muchísimas enseñanzas.
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Su mensaje para quienes comienzan en la esgrima es claro: esforzarse, ser disciplinados y aprender a tener paciencia, porque el trabajo diario siempre da resultados.
Un sueño que apenas comienza
La historia de Víctor Moreno demuestra que la disciplina no entiende de límites. Entre clases de Medicina, investigaciones, laboratorios y entrenamientos, ha encontrado el equilibrio para perseguir una meta que va más allá de las medallas: su sueño es convertirse en el primer hondureño en ganar una medalla panamericana, y a corto plazo, sumar preseas centroamericanas.
Su ilusión de hacer historia en la esgrima hondureña refleja el compromiso de una generación que trabaja cada día para demostrar que, con preparación, paciencia y perseverancia, los grandes sueños también pueden convertirse en realidad.
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