Honduras tiene un nuevo motivo de orgullo. André Enoc Mejía Romero, un niño hondureño de 10 años, acaba de regresar del Kennedy Space Center de la NASA tras convertirse en el primer hondureño en participar en un campamento internacional de formación espacial.
Una semana que cambió su historia y la del país
Del 1 al 7 de junio, André vivió una experiencia que pocos niños en el mundo pueden contar. En Cabo Cañaveral, Florida, compartió jornadas con niños de distintos países dentro de uno de los programas educativos más exclusivos vinculados a la NASA.
Durante el campamento recibió formación en robótica, astronomía y tecnología aeroespacial. También participó en simulaciones inspiradas en el entrenamiento real de astronautas, incluyendo ejercicios de microgravedad diseñados por especialistas del centro espacial.
Al finalizar el programa, André obtuvo una certificación como aspirante a astronauta junior, un reconocimiento que hasta ahora ningún hondureño había alcanzado en este contexto.


Un niño prodigio con raíces bien plantadas en Honduras
André no llegó a la NASA de la noche a la mañana. Su camino empezó en Honduras, con curiosidad, disciplina y el apoyo de su familia.
Es fundador de Exoplanets Lab, un proyecto educativo digital con el que comparte conocimientos de astronomía y exploración espacial con niños hondureños y latinoamericanos. Ha competido cinco veces en el NASA Space Apps Challenge y se convirtió en el expositor más joven en la historia de las Noches Astronómicas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.
Su trayectoria también le ha valido reconocimientos internacionales. En 2025 recibió el International Star Kids Award, convirtiéndose en el primer hondureño en integrar la comunidad mundial de niños prodigio. En 2026 sumó el Young Global Icon Award, distinción para jóvenes líderes en ciencia espacial y educación STEM.
Su mensaje desde la NASA: «Quiero abrir las puertas a más niños hondureños»
Desde las instalaciones del Kennedy Space Center, André envió un mensaje que resume todo lo que representa esta experiencia. Agradeció el apoyo recibido y dejó claro que su mayor deseo es que esta historia inspire a otros niños del país a acercarse a la ciencia y al espacio.
Autoridades de Honduras respaldaron su participación y reconocieron públicamente el significado de este logro para la educación científica del país.
André Enoc tiene 10 años. Y acaba de demostrar que desde Honduras también se puede llegar a las estrellas. Si su historia te inspira, compártela para que más hondureños la conozcan.
También te puede interesar



