La producción sostenible de aceite de palma en Honduras vive una etapa de crecimiento y mejora. El sector adopta nuevas prácticas para cumplir reglas internacionales. Esto fortalece al agro y mejora la imagen del país.
El proceso forma parte del Proyecto RECOVER. La iniciativa impulsa cambios técnicos, ambientales y sociales. También cuenta con apoyo internacional y el acompañamiento de Autoridades de Honduras.
Productores mejor preparados
Uno de los avances más importantes es la capacitación. Técnicos y productores participaron en un curso con clases virtuales y prácticas en campo.
Durante las jornadas realizaron simulaciones de auditorías. Revisaron documentos sobre derechos laborales y cuidado ambiental. Esto les permite prepararse para cumplir normas como la Regulación de Deforestación de la Unión Europea.
También estudiaron el estándar RSPO para pequeños productores. Esta certificación es clave para vender en mercados responsables.
El sector incluye a más de 17 mil pequeños productores. La meta es que todos puedan adaptarse a las nuevas reglas del comercio.


Más coordinación en el sector
El sector también reforzó su organización. Se reactivó la Mesa de Acuerdo Voluntario Cero Deforestación. Allí participan productores, empresa privada, academia y Autoridades de Honduras.
Entre los avances destacan:
- Guías para asegurar trazabilidad y legalidad.
- Acciones para enfrentar la enfermedad conocida como Pudrición del Cogollo.
- Espacios técnicos para mejorar la salud de los cultivos.
Para combatir esta enfermedad se realizaron jornadas en campo y un Foro Nacional. Especialistas compartieron métodos de detección temprana y recuperación del cultivo.
También se impulsa la restauración de corredores biológicos en la zona Atlántica. Esta acción ayuda a proteger ecosistemas y frena la expansión agrícola sin control.
Inclusión y participación
La sostenibilidad también se enfoca en las personas. En Atlántida se desarrollaron talleres sobre igualdad de género e integración de jóvenes.
Mujeres y hombres participaron en espacios de diálogo. Los jóvenes aportaron nuevas ideas y tecnología. Cada grupo asumió un rol más activo en el sector.
Este enfoque fortalece a las comunidades. Cuando todos participan, el sector crece con más estabilidad.


Un modelo que mira al futuro
La producción sostenible de aceite de palma en Honduras avanza de forma integral. No solo busca cumplir reglas del mercado. También protege el ambiente y fortalece el tejido social.
El sector demuestra que es posible crecer con responsabilidad. Honduras da un paso firme hacia un modelo más competitivo y más consciente. ¡Orgullo catracho!


