Celsa Flores


Nació el 2 de febrero de 1952 en Tegucigalpa. Es hija de Oscar Flores, conocido periodista hondureño, y Margarita de Flores. Hizo los estudios elementales en la Escuela Americana, donde tuvo las primeras manifestaciones artísticas, pues logró ganar el Tercer Premio en un Cocunsos Centroamericano de pintura a nivel de educación primaria, lo que le produjo gran satisfacción y le hizo ver sus posibilidades futuras. El motivo utilizado en esta obra fue un paisaje hondureño, el que, como recuerda ella, desarrolló con gran colorido, según las características de nuestro sol tropical.

Como es lógico, Celsa ha pasado por distintas etapas en su desarrollo. Sus primeros trabajos fueron hechos dentro de la linea del paisaje esencialmente realista. Después, bajo la influencia del maestro italiano Turcatto, se sintió atraída por la figura humana de textura clásica. Finalmente ancló en un expresionismo de tipo lírico, realizado a base de tonos fuertes, más bien fríos que cálidos. Es en este estilo en el que ha realizado sus obras de mayor fuerza plástica y en el que, como ella dice, se encuentra muy cómoda.

El expresionismo de Celsa es de un gran equilibrio composicional. Aunque ella hace uso de numerosos elementos en la estructura de cada una de sus obras, las formas son distruibuidas de tal manera que no sobrecargan los espacios y no rompen la armonía expresiva. Por otra parte, su paleta es bastante rica, pero en cada uno de sus cuadros hay un tono predominante, según el estado de ánimo de la artista: el azul, el violeta o el verde. Uno de los recursos de que se vale Celsa para lograr obras de gran fuerza plástica es el de las transparencias superpuestas, aunque sin prodigarse demasiado en ellas.

En el cuadro "Conjunto de ilusiones" pueden apreciarse de manera nítida las altas cualidades expresivas de esta artista hondureña. La obra es un interior y un exterior captados en un solo golpe de vista, con lo cual la pintora nos quiere decir que el mundo es uno solo y que, en tal sentido, son inútiles las líneas separadoras, incluso cuando se trata de lo objetivo y lo subjetivo. Un pájaro de madera, es decir, muerto, y una paloma en vuelo, o sea viva, sintetizan esta realidad integrada en sus contrastes. El cuadro se desenvuelve en grandes planos de color, con predominio de azul y el violeta, sin los detalles que caracterizan a otras escuelas pictóricas.

Pinturas

El Padre Ausente.