
En 1963 viaja a Venezuela para completar sus estudios secundarios, los que había comenzado en Honduras. Al observar el movimiento artístico de aquel país y recibir nuevos estímulos por parte de sus educadores, Felipe decide consagrarse al trabajo artístico. Posteriormente, en 1968, viaja a Francia, España y Holanda. Con fines de observación, donde estudió, desde su óptica individual, el movimiento artístico europeo. En 1971 se establece en Estados Unidos para trabajar sistemáticamente en la pintura y lograr un mejor perfeccionamiento de sus medio expresivos. Allí permanece hasta 1973. Felipe Burchard trabaja preferentemente con acrílico. Aunque algunas veces utiliza el óleo, a él le parece que este material no se compagina con su personalidad artística. Usa una gama amplia de colores, pero en sus cuadros siempre predomina alguno de ellos, ya sea el azul, el rojo o el café. Su pincelada es pareja, sin vibraciones, por lo que las figuras que le resultan tienen un claro aire de solidez.
En la obra artística de Burchard se aprecia el empleo frecuente de diversos estilos, a veces incluso dentro de un mismo cuatro: el expresionismo, el impresionismo, el realismo mágico y el neofigurativismo. Sin embargo, cualesquiera que sean las líneas estilísticas adoptadas, en todos los casos la preocupación central del artista es la existencia humana y todo lo que la afecta. Por eso él no vacila en autodefinirse como un pintor social, de línea básicamente expresionista. Burchard ha efectuado exposiciones individuales en Venezuela, Panamá, El Salvador, Honduras, Guatemala, Estados Unidos, Inglaterra y Francia. Ha recibido numerosos premios, entre ellos Brasil 68; Premio Nacional del Instituto Hondureño de Cultura Interamericana; y Premio de la Bienal de San Pedro Sula, Honduras.
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