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Lealtad Al Creador....
Finding The One "Neo"

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Es bueno compartir pensamientos acordes a la Palabra de Dios.

Veamos entoncesl significado del sábado:

El sábado tiene amplio significado y está lleno de profunda y rica espiritualidad.

1. Un monumento perpetuo de la creación. Como hemos visto, el significado fundamental que los Diez Mandamientos le aplican al sábado, es que memorializa la creación del mundo (Exo.20:11,12). El mandato de observar el séptimo día como el día de reposo, se halla "inseparablemente vinculado con el acto de creación, ya que la institución del sábado y el mandato de observarlo son una consecuencia directa del acto creador. Además, toda la familia humana debe su existencia al divino acto de creación que aquí se recuerda; por ello, la obligación de obedecer el mandamiento del sábado como monumento del poder creador de Dios, recae sobre toda la raza humana". Strong llama al sábado "una obligación perpetua como el monumento que Dios ha señalado para conmemorar su actividad creadora".

Quienes observan el sábado como un recordativo de la creación, lo harían reconociendo agradecidos "que Dios era su Creador y su legítimo soberano; que eran la obra de sus manos, y los súbditos de su autoridad. De este modo la institución era enteramente conmemorativa, y fue dada a toda la humanidad. No había en ella nada de sombras, ni de aplicación restringida a ningún pueblo en particular". Y mientras adoremos a Dios porque es nuestro Creador, el sábado continuará funcionando como la señal y el monumento de la creación.

2. Un símbolo de redención. Cuando Dios libró a Israel de su esclavitud en Egipto, el sábado, que ya era el monumento de la creación, se convirtió además en un monumento de su liberación (Deut.5:15). "El Señor se proponía que el descanso sabático semanal, si se lo observaba como era debido, mantuviera constantemente la facultad de liberar a los seres humanos de la esclavitud de un Egipto que no se limita ningún país ni siglo, sino que incluye todas las tierras y las eras de la historia. En nuestros días, el hombre también necesita escapar de la esclavitud que proviene de la codicia, de las ganancias y el poder, de la desigualdad social, y del pecado y el egoísmo".
Es cuando nuestra mirada se dirige a la cruz, que el descanso del sábado se destaca como un símbolo especial de la redención. "Es el monumento del éxodo de la esclavitud del pecado bajo la dirección de Emanuel. El mayor peso que llevamos es la culpabilidad que produce nuestra desobediencia. El descanso del sábado, al señalar al reposo de Cristo en la tumba, el reposo de su victoria sobre el pecado, ofrece al cristiano una oportunidad tangible de aceptar y experimentar el perdón, la paz y el reposo de Cristo".

3. Una señal de santificación. El sábado es una señal del poder transformador de Dios, un signo de santidad o santificación. El Señor declaró: "Vosotros guardaréis mis sábados: porque es señal entre mí y vosotros por vuestras edades, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico" (Exo.31:13, Antigua Reina-Valera; véase también Eze.20:20). Por lo tanto, el sábado es también una señal de que Dios es nuestro Santificador. Así como somos santificados por la sangre de Cristo (Heb.13:12), el sábado es también una señal de que el creyente ha aceptado la sangre de Cristo para el perdón de sus pecados.

Tal como Dios ha apartado el sábado con un propósito santo, así también ha apartado a su pueblo con un propósito igualmente santo. El desea que sean sus testigos especiales. Su comunión con él en ese día conduce a la santidad; aprenden a no depender de sus propios recursos sino del Dios que los santifica.

"El poder que creó todas las cosas es el poder que vuelve a crear el alma a su propia semejanza. Para los que consideran que el día sábado es sagrado, éste constituye la señal de la santificación. La verdadera santificación es armonía con Dios, unidad con él en carácter. Se la recibe por medio de la obediencia a los principios que constituyen la transcripción de su carácter. Y el sábado es el signo de la obediencia. El que obedece el cuarto mandamiento de corazón, obedecerá también toda la ley. Es santificado por medio de la obediencia.

4. Una señal de lealtad. Así como la lealtad de Adán y Eva fue probada por el árbol del conocimiento del bien y del mal que se hallaba en medio del jardín del Edén, así también la lealtad a Dios de cada ser humano será probada por el mandamiento relativo al sábado, colocado en el medio del Decálogo.

La Escritura revela que antes de la segunda venida de Cristo, todo el mundo estará dividido en dos clases: los que son leales y "guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús", y los que adoran "a la bestia y a su imagen" (Apoc.14:12,9). En ese tiempo, la verdad de Dios será magnificada ante el mundo y a todos les resultará claro que la obediente observancia del séptimo día sábado de la Escritura provee evidencia de lealtad al Creador.

5. Un tiempo para la comunión. Dios creó a los animales para que fueran los compañeros de la humanidad (Gén.1:24,25). Y con el fin de gozar de un nivel mayor de compañerismo, Dios creó al hombre y la mujer y los entregó el uno al otro (Gén.2:18-25). Pero en el sábado, Dios le concedió a la humanidad un don que ofrece la más elevada forma de compañerismo con él. Los seres humanos no fueron creados sólo para que se asociaran con los animales, y ni siquiera con otros seres humanos. Fueron hechos para Dios.

Es durante el sábado cuando podemos experimentar en forma especial la presencia de Dios entre nosotros. Sin el sábado, todo sería trabajo y lucha sin cesar. Cada día sería como los otros, dedicado a intereses seculares. La llegada del sábado, sin embargo, trae consigo esperanza, gozo, significado y valor. Provee tiempo para la comunión con Dios por medio del culto, la oración, el canto, estudio de la Palabra y meditación en ella, y por el acto de compartir el Evangelio con otro. El sábado es nuestra oportunidad para experimentar la presencia de Dios.

6. Una señal de justificación por la fe. Los cristianos reconocen que si se dejan guiar por una conciencia iluminada, los no cristianos que buscan honestamente la verdad pueden ser llevados por el Espíritu Santo a la comprensión de los principios generales de la Ley de Dios (Rom.2:14-16). Esto explica por qué los otros nueve mandamientos, fuera del cuarto, han sido practicado en cierto modo fuera de la cristiandad. Pero ese no es el caso del cuarto mandamiento relativo al sábado.

Muchos pueden ver la razón de tener un día semanal de descanso, pero a menudo les resulta difícil comprender por qué la misma clase de trabajo que en cualquier otro día de la semana es considerado correcto y digno de encomio, es un pecado cuando se lo realiza en el séptimo día. Los planetas se mueven en sus órbitas respectivas, la vegetación crece, se alternan la lluvia y la luz del sol, y las bestias del campo viven como si todos los días fueran iguales. ¿Por qué, entonces, deben los seres humanos guardar el séptimo día sábado? "Para el cristiano, hay una sola razón; pero esa razón basta: Dios ha hablado".

Es únicamente en base a la revelación especial de Dios que se puede comprender cuán razonable es observar el séptimo día. Por tanto, los que guardan el sábado lo hacen por fe y porque confían implícitamente en Cristo, quien requiere su observancia. Al observar el sábado, los creyentes revelan su disposición de aceptar la voluntad de Dios para sus vidas, en vez de depender de su propio juicio.

Al guardar el séptimo día, los creyentes no están procurando hacerse justos a sí mismos. Más bien observan el sábado como resultado de su relación con Cristo, el Creador y Redentor. El hecho de guardar el sábado es el producto de la justicia de Cristo en la justificación y la santificación, significando así que los creyentes han sido liberados de la esclavitud del pecado y han recibido su perfecta justicia.

"Un manzano no se convierte en manzano cuando da manzanas. Primero tiene que ser un manzano. Luego vienen las manzanas como su fruto natural. Así también el verdadero cristiano no guarda el sábado o los otros nueve preceptos con el fin de hacerse justo a sí mismo. Más bien este es el fruto natural de la justicia que Cristo comparte con él. El que guarda el sábado de este modo, no es un legalista, ya que el acto externo de guardar el séptimo día demuestra la experiencia interior del creyente en la justificación y la santificación. Por esto, el verdadero guardador del sábado no se abstiene de aciones prohibidas durante las horas sagradas con el fin de ganar el favor de Dios, sino porque ama a Dios y desea hacer que el sábado cuente al máximo en comunión especial con (él)".

El acto de guardar el sábado revela que hemos cesado de depender de nuestras propias obras, y que nos damos cuenta de que únicamente Cristo el Creador nos puede salvar. De hecho, "el verdadero espíritu del reposo sabático revela amor supremo por Jesucristo, el Creador y Salvador, quien nos está transformando en individuos nuevos. Hace que el acto de guardar el día correcto en la forma correcta sea una señal de justificación por la fe".

7. Un símbolo del reposo en Cristo. El sábado, monumento de la obra que Dios realizó al librar a Israel de Egipto y llevarlos al reposo de la Canaán terrenal, distinguió a los redimidos de ese tiempo de las naciones que los rodeaban. En forma similar, el sábado es señal de la liberación del pecado y la entrada al reposo de Dios, lo cual aparta del mundo a los redimidos.

Todo aquel que entra en el reposo al cual Dios lo invita, "también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas" (Heb.4:10). "Este reposo es espiritual, un descanso de nuestras propias obras, la cesación del pecado. Es a este reposo al que Dios llama a su pueblo, y es de este reposo que tanto el sábado como Canaán son símbolos".

Cuando Dios completó su obra de creación y reposó en el séptimo día, proveyó en el sábado una oportunidad para que Adán y Eva descansaran en él. Si bien ellos fracasaron, el propósito original que Dios tenía de ofrecer ese reposo a la humanidad, permanece inalterable. Después de la caída, el sábado continuó sirviendo como recordativo de ese reposo. "La observancia del séptimo día sábado testifica de este modo no sólo acerca de la fe en Dios como el Creador de todas las cosas, sino también de la fe en su poder de transformar la vida y proveer para los seres humanos la idoneidad para entrar en ese 'reposo' eterno que él se proponía originalmente conceder a todos los habitantes de este mundo".

Dios había prometido este reposo espiritual al Israel literal. A pesar de su fracaso al no entrar en él, la invitación de Dios aún permanece: "Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios" Idea (Heb.4:9). Todos los que desean entrar en ese reposo "deben entrar primeramente por fe en su 'reposo' espiritual, el descanso del pecado y de sus propios esfuerzos por salvarse que experimenta el alma".

El Nuevo Testamento llama al cristiano a no demorarse en experimentar este reposo de gracia y fe, ya que "hoy" es el momento oportuno para entrar en él Idea (Heb.4:7; 3:13). Todos los que han entrado en este reposo -la gracia salvadora recibida por fe en Jesucristo- han cesado todo esfuerzo por lograr justicia por sus propias obras. De este modo, la observancia del séptimo día sábado es un símbolo o demostración de que el creyente ha entrado en el reposo que provee el Evangelio.

Bendiciones.

Luego todo Israel será salvo.


Gabriel47
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Re: Lealtad Al Creador....
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Barremitos escribió:
Es bueno compartir pensamientos acordes a la Palabra de Dios.

Veamos entoncesl significado del sábado:

El sábado tiene amplio significado y está lleno de profunda y rica espiritualidad.

1. Un monumento perpetuo de la creación. Como hemos visto, el significado fundamental que los Diez Mandamientos le aplican al sábado, es que memorializa la creación del mundo (Exo.20:11,12). El mandato de observar el séptimo día como el día de reposo, se halla "inseparablemente vinculado con el acto de creación, ya que la institución del sábado y el mandato de observarlo son una consecuencia directa del acto creador. Además, toda la familia humana debe su existencia al divino acto de creación que aquí se recuerda; por ello, la obligación de obedecer el mandamiento del sábado como monumento del poder creador de Dios, recae sobre toda la raza humana". Strong llama al sábado "una obligación perpetua como el monumento que Dios ha señalado para conmemorar su actividad creadora".

Quienes observan el sábado como un recordativo de la creación, lo harían reconociendo agradecidos "que Dios era su Creador y su legítimo soberano; que eran la obra de sus manos, y los súbditos de su autoridad. De este modo la institución era enteramente conmemorativa, y fue dada a toda la humanidad. No había en ella nada de sombras, ni de aplicación restringida a ningún pueblo en particular". Y mientras adoremos a Dios porque es nuestro Creador, el sábado continuará funcionando como la señal y el monumento de la creación.

2. Un símbolo de redención. Cuando Dios libró a Israel de su esclavitud en Egipto, el sábado, que ya era el monumento de la creación, se convirtió además en un monumento de su liberación (Deut.5:15). "El Señor se proponía que el descanso sabático semanal, si se lo observaba como era debido, mantuviera constantemente la facultad de liberar a los seres humanos de la esclavitud de un Egipto que no se limita ningún país ni siglo, sino que incluye todas las tierras y las eras de la historia. En nuestros días, el hombre también necesita escapar de la esclavitud que proviene de la codicia, de las ganancias y el poder, de la desigualdad social, y del pecado y el egoísmo".
Es cuando nuestra mirada se dirige a la cruz, que el descanso del sábado se destaca como un símbolo especial de la redención. "Es el monumento del éxodo de la esclavitud del pecado bajo la dirección de Emanuel. El mayor peso que llevamos es la culpabilidad que produce nuestra desobediencia. El descanso del sábado, al señalar al reposo de Cristo en la tumba, el reposo de su victoria sobre el pecado, ofrece al cristiano una oportunidad tangible de aceptar y experimentar el perdón, la paz y el reposo de Cristo".

3. Una señal de santificación. El sábado es una señal del poder transformador de Dios, un signo de santidad o santificación. El Señor declaró: "Vosotros guardaréis mis sábados: porque es señal entre mí y vosotros por vuestras edades, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico" (Exo.31:13, Antigua Reina-Valera; véase también Eze.20:20). Por lo tanto, el sábado es también una señal de que Dios es nuestro Santificador. Así como somos santificados por la sangre de Cristo (Heb.13:12), el sábado es también una señal de que el creyente ha aceptado la sangre de Cristo para el perdón de sus pecados.

Tal como Dios ha apartado el sábado con un propósito santo, así también ha apartado a su pueblo con un propósito igualmente santo. El desea que sean sus testigos especiales. Su comunión con él en ese día conduce a la santidad; aprenden a no depender de sus propios recursos sino del Dios que los santifica.

"El poder que creó todas las cosas es el poder que vuelve a crear el alma a su propia semejanza. Para los que consideran que el día sábado es sagrado, éste constituye la señal de la santificación. La verdadera santificación es armonía con Dios, unidad con él en carácter. Se la recibe por medio de la obediencia a los principios que constituyen la transcripción de su carácter. Y el sábado es el signo de la obediencia. El que obedece el cuarto mandamiento de corazón, obedecerá también toda la ley. Es santificado por medio de la obediencia.

4. Una señal de lealtad. Así como la lealtad de Adán y Eva fue probada por el árbol del conocimiento del bien y del mal que se hallaba en medio del jardín del Edén, así también la lealtad a Dios de cada ser humano será probada por el mandamiento relativo al sábado, colocado en el medio del Decálogo.

La Escritura revela que antes de la segunda venida de Cristo, todo el mundo estará dividido en dos clases: los que son leales y "guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús", y los que adoran "a la bestia y a su imagen" (Apoc.14:12,9). En ese tiempo, la verdad de Dios será magnificada ante el mundo y a todos les resultará claro que la obediente observancia del séptimo día sábado de la Escritura provee evidencia de lealtad al Creador.

5. Un tiempo para la comunión. Dios creó a los animales para que fueran los compañeros de la humanidad (Gén.1:24,25). Y con el fin de gozar de un nivel mayor de compañerismo, Dios creó al hombre y la mujer y los entregó el uno al otro (Gén.2:18-25). Pero en el sábado, Dios le concedió a la humanidad un don que ofrece la más elevada forma de compañerismo con él. Los seres humanos no fueron creados sólo para que se asociaran con los animales, y ni siquiera con otros seres humanos. Fueron hechos para Dios.

Es durante el sábado cuando podemos experimentar en forma especial la presencia de Dios entre nosotros. Sin el sábado, todo sería trabajo y lucha sin cesar. Cada día sería como los otros, dedicado a intereses seculares. La llegada del sábado, sin embargo, trae consigo esperanza, gozo, significado y valor. Provee tiempo para la comunión con Dios por medio del culto, la oración, el canto, estudio de la Palabra y meditación en ella, y por el acto de compartir el Evangelio con otro. El sábado es nuestra oportunidad para experimentar la presencia de Dios.

6. Una señal de justificación por la fe. Los cristianos reconocen que si se dejan guiar por una conciencia iluminada, los no cristianos que buscan honestamente la verdad pueden ser llevados por el Espíritu Santo a la comprensión de los principios generales de la Ley de Dios (Rom.2:14-16). Esto explica por qué los otros nueve mandamientos, fuera del cuarto, han sido practicado en cierto modo fuera de la cristiandad. Pero ese no es el caso del cuarto mandamiento relativo al sábado.

Muchos pueden ver la razón de tener un día semanal de descanso, pero a menudo les resulta difícil comprender por qué la misma clase de trabajo que en cualquier otro día de la semana es considerado correcto y digno de encomio, es un pecado cuando se lo realiza en el séptimo día. Los planetas se mueven en sus órbitas respectivas, la vegetación crece, se alternan la lluvia y la luz del sol, y las bestias del campo viven como si todos los días fueran iguales. ¿Por qué, entonces, deben los seres humanos guardar el séptimo día sábado? "Para el cristiano, hay una sola razón; pero esa razón basta: Dios ha hablado".

Es únicamente en base a la revelación especial de Dios que se puede comprender cuán razonable es observar el séptimo día. Por tanto, los que guardan el sábado lo hacen por fe y porque confían implícitamente en Cristo, quien requiere su observancia. Al observar el sábado, los creyentes revelan su disposición de aceptar la voluntad de Dios para sus vidas, en vez de depender de su propio juicio.

Al guardar el séptimo día, los creyentes no están procurando hacerse justos a sí mismos. Más bien observan el sábado como resultado de su relación con Cristo, el Creador y Redentor. El hecho de guardar el sábado es el producto de la justicia de Cristo en la justificación y la santificación, significando así que los creyentes han sido liberados de la esclavitud del pecado y han recibido su perfecta justicia.

"Un manzano no se convierte en manzano cuando da manzanas. Primero tiene que ser un manzano. Luego vienen las manzanas como su fruto natural. Así también el verdadero cristiano no guarda el sábado o los otros nueve preceptos con el fin de hacerse justo a sí mismo. Más bien este es el fruto natural de la justicia que Cristo comparte con él. El que guarda el sábado de este modo, no es un legalista, ya que el acto externo de guardar el séptimo día demuestra la experiencia interior del creyente en la justificación y la santificación. Por esto, el verdadero guardador del sábado no se abstiene de aciones prohibidas durante las horas sagradas con el fin de ganar el favor de Dios, sino porque ama a Dios y desea hacer que el sábado cuente al máximo en comunión especial con (él)".

El acto de guardar el sábado revela que hemos cesado de depender de nuestras propias obras, y que nos damos cuenta de que únicamente Cristo el Creador nos puede salvar. De hecho, "el verdadero espíritu del reposo sabático revela amor supremo por Jesucristo, el Creador y Salvador, quien nos está transformando en individuos nuevos. Hace que el acto de guardar el día correcto en la forma correcta sea una señal de justificación por la fe".

7. Un símbolo del reposo en Cristo. El sábado, monumento de la obra que Dios realizó al librar a Israel de Egipto y llevarlos al reposo de la Canaán terrenal, distinguió a los redimidos de ese tiempo de las naciones que los rodeaban. En forma similar, el sábado es señal de la liberación del pecado y la entrada al reposo de Dios, lo cual aparta del mundo a los redimidos.

Todo aquel que entra en el reposo al cual Dios lo invita, "también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas" (Heb.4:10). "Este reposo es espiritual, un descanso de nuestras propias obras, la cesación del pecado. Es a este reposo al que Dios llama a su pueblo, y es de este reposo que tanto el sábado como Canaán son símbolos".

Cuando Dios completó su obra de creación y reposó en el séptimo día, proveyó en el sábado una oportunidad para que Adán y Eva descansaran en él. Si bien ellos fracasaron, el propósito original que Dios tenía de ofrecer ese reposo a la humanidad, permanece inalterable. Después de la caída, el sábado continuó sirviendo como recordativo de ese reposo. "La observancia del séptimo día sábado testifica de este modo no sólo acerca de la fe en Dios como el Creador de todas las cosas, sino también de la fe en su poder de transformar la vida y proveer para los seres humanos la idoneidad para entrar en ese 'reposo' eterno que él se proponía originalmente conceder a todos los habitantes de este mundo".

Dios había prometido este reposo espiritual al Israel literal. A pesar de su fracaso al no entrar en él, la invitación de Dios aún permanece: "Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios" Idea (Heb.4:9). Todos los que desean entrar en ese reposo "deben entrar primeramente por fe en su 'reposo' espiritual, el descanso del pecado y de sus propios esfuerzos por salvarse que experimenta el alma".

El Nuevo Testamento llama al cristiano a no demorarse en experimentar este reposo de gracia y fe, ya que "hoy" es el momento oportuno para entrar en él Idea (Heb.4:7; 3:13). Todos los que han entrado en este reposo -la gracia salvadora recibida por fe en Jesucristo- han cesado todo esfuerzo por lograr justicia por sus propias obras. De este modo, la observancia del séptimo día sábado es un símbolo o demostración de que el creyente ha entrado en el reposo que provee el Evangelio.

Bendiciones.

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