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The Oracle
| Registrado: 29 Jul 2006 |
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Publicado: Sab Nov 07, 2009 6:26 pm |
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BY :Romulo Emiliani
¿Quiere ver usted algo que nos daña como personas y afecta comunidades enteras? Es el terrible mal hábito y pecado capital de la pereza. En Proverbios 6,6-11 encontramos este tremendo aviso: "Mira a la hormiga, perezoso, observa sus costumbres y aprende; aunque no tiene jefe, ni capataz, ni gobernante, acumula grano en verano y reúne provisiones durante la cosecha.
¿Hasta cuándo dormirás, perezoso? ¿Cuándo sacudirás el sueño? Un rato duermes, un rato das cabezadas, un rato cruzas los brazos y descansas y te llega la pobreza del vagabundo y la miseria del mendigo". En este texto vemos que la pereza, la pobreza y la indigencia se relacionan intrínsecamente. Aunque hay terribles causas de injusticia y corrupción que sacuden a nuestros países y llevan a muchos a la miseria, no podemos dejar a un lado este tremendo virus mental y físico que ocasiona mucha ruina espiritual y material.
El perezoso busca siempre lo más fácil, lo más placentero, el camino en apariencia más corto y arruina cualquier empresa humana con su indolencia y negligencia. Nuestra vida está llena de retos con sus dificultades y obstáculos y sólo la perseverancia en la lucha, el no darse por vencido, el "correr la milla de más" y trabajar hasta donde se pueda hacen la diferencia entre el éxito y el fracaso.
El perezoso no entiende eso y quiere todo fácil y si no, abandona la lucha.
Esa repugnancia a trabajar y la tendencia a buscar siempre lo más cómodo, abandonando todo a medias, sintiendo "mentalmente" cansancio en medio de cualquier tarea, hacen del holgazán un fracasado y una carga para su familia o cualquier otro tipo de sociedad.
"Pasé junto al campo del perezoso, por la viña de un hombre sin juicio: todo era espinas que crecían, los cardos cubrían el terreno y su cerca de piedra estaba destruida", Prov. 24,30-31. Lamentablemente el perezoso echa la culpa de su situación a los "otros" y a las circunstancias, engañándose a sí mismo.
Quien tiene el virus de la pereza encuentra siempre excusas para no hacer las cosas. Por ejemplo: que le pagan poco y por eso no trabaja, o se inventa enfermedades y compromisos cada vez que aparece una obligación seria, o dice "todavía no tengo claro qué voy a hacer en la vida", o "estoy esperando un nombramiento para un puesto especial". Lógicamente ese trabajo nunca llega y mientras, se la pasa sin hacer nada. El perezoso se impone barreras mentales que le hacen creer que "es imposible hacer aquel trabajo" cuando aparece una oportunidad y por eso no empieza nada. Como siempre se siente cansado y cree que descansar es no hacer nada, sin entender que "recuperar fuerzas" es simplemente cambiar actividades fuertes por otras más suaves.
El perezoso es muy vulnerable a ser atacado por diferentes vicios, de ahí aquella preciosa máxima, muy en boga entre los monjes egipcios, que nos legaron los antiguos Padres: "al monje que trabaja lo puede atacar, lo más, un demonio para tentarle, mientras que al ocioso y holgazán le tortura una legión de espíritus malvados", (Casiano en Instituciones, 11). De hecho, "la ociosidad es el taller del diablo" y al que está sin hacer nada le entran en la mente cantidad de ideas negativas y perniciosas.
Sin descartar otras múltiples causas de la delincuencia, muchos jóvenes que se la pasan sin hacer nada fácilmente caen en acciones delictivas por tener la mente y el corazón vacíos de ilusiones, proyectos y planes concretos a realizar.
Todos los grandes hombres y mujeres, los que han hecho historia, y allí están también gente que hemos conocido y que son héroes anónimos, no le tienen miedo al sacrificio, perseveran en lo que se proponen, renuncian a aquello que les impide conseguir sus metas, y trabajan día y noche hasta consumirse por el ideal que buscan. Por eso son gente realizada, porque han desarrollado sus cualidades intensamente y se sienten bien porque han hecho algo por los demás.
San Pablo, ese apóstol incansable nos dice: "No pedimos a nadie un pan sin haberlo ganado, sino que trabajamos y nos fatigamos día y noche para no ser una carga para ninguno de ustedes… Cuando estábamos con ustedes, les dimos esta regla: el que no quiera trabajar que no coma. Ahora nos hemos enterado de que algunos de ustedes viven sin trabajar, muy atareados en no hacer nada", 2 Tes 3,8-11.
Que ese no sea nuestro caso. Recuerde que Dios lo ama y con Él somos invencibles
ahi les hablan Melistas
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