Vegetación de La Venta, Francisco Morazán*
La Venta, pueblo y municipio de Francisco Morazán, esta situado a un poco más de diez kilómetros al sur de Sabanagrande. Se asienta en una pequeña planicie a 720 metros sobre el nivel del mar, en medio de la sierra de Curarén (ramal montañoso de la sierra de Lepaterique) que empieza a subirse desde el río Moramulca, un afluente del río Nacaome. Con una población municipal de 5,200 personas aproximadamente, su economía se basa en el cultivo de granos básicos. Aunque de clima cálido, su temperatura es más fresca que otros lugares de mayor altitud como es Tegucigalpa. Esto es debido a su vegetación frondosa.
Parroquia del poblado La Venta, departamento de Francisco Morazán. Fotografía del 2007.
Por lo inaccesible del lugar, territorio de fuerte pendiente y de pocos caminos, sus bosques prístinos han sobrevivido milagrosamente la mano del hombre. Si bien muchas personas describen su vegetación como “sabana”, la mayoría de ecólogos y geógrafos la clasifican como bosque tropical seco. La confusión del termino podría atribuirse a la presente apariencia de buena parte de la región sur central del país, potreros o zacatales artificiales despojados de árboles sacrificados como leña o para dar lugar a cultivos.
Antiguamente “bosques secos” eran los más extensos del Pacífico centroamericano, y en Honduras abarcaban naturalmente un 15 por ciento del territorio nacional. Esta categorización ecológica correspondía a la costa sur, el medio y bajo de los valles del Choluteca y Nacaome, valles del Guayape y Guayambre, y buena parte de la cuenca hidrográfica de los ríos Ulúa y Chamelecón entre otros. Apenas quedan algunos brotes en las laderas de ciertos cerros y cañadas aisladas. Es el ecosistema más degradado de la América tropical.
Este tipo de bosque constituye zonas transitorias entre lo muy seco y bajo de las costas del Pacifico y el bosque de pino ocote. Forman un conjunto de árboles no tan altos y ni tan compactos con especies mixtas de hojas caduca y perenne. Árboles representativos de este ecosistema están jiñocuabo, níspero, guayacán, guanacaste, chaparro, cortés, etc. Prosperan entre los 300 y 900 metros de altitud, con temperaturas medias superiores a los 24 grados centígrados y una precipitación anual entre los 1,000 y 2,000 mm.
Alcantarillados de la sierra Curarén, sus cubren dan origen al río Moramulca y es santuario a una variedad de animales.
El bosque tropical seco presenta un constaste estacional bien marcado entre los períodos de lluvia y sequía. Con la caída de las aguas revive la vegetación, mientras tanto, en los meses seco el mato verde vegetal se machita cayendo las hojas de las especies caducifolias (para retener humedad) y tornándose el piso herbáceo en una alfombra amarillenta. La fauna sigue un proceso contrario, se nutre en verano y procrea al tiempo de las primeras lluvias, cuando la resurgente vegetación ofrece refugio y a la alimentación a las crías. He aquí un ejemplo de equilibrio ecológico entre la vida vegetal y animal.
La fauna en estos bosques es variada y abundante, en especial de noche, cuando salen de sus madrigueras coyotes, conejos, tacuazín o guazalo, mapachines, pizotes, comadrejas, etc. En la avifauna se encuentran pericos, pájaro carpinteros, sanates, gavilán y otros. Abundan también iguanas, garrobos, lagartijas y algunas culebras; en cambio los anfibios son escasos.
Es imperante salvaguardar la vegetación alrededor de La Venta como un refugio de vida silvestre y zona productora de agua. Al protegerla se aseguraría la sobrevivencia y recuperación de poblaciones muchas especies de animales tan amenazados en esta región del país. Así mismo, preservar estos bosques cercioraría la disponibilidad y producción hídrica de los ríos Moramulca y Nacaome, donde el ultimo presenta año tras año un déficit considerable de caudal.
SAP
* Datos ecológicos tomados de SERNA, 1998. Proyecto de Inventario Forestal. Boletín Informativo No. 7, Tegucigalpa.