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The Oracle
| Registrado: 29 Jul 2006 |
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Publicado: Sab Sep 26, 2009 7:41 pm |
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Una noche de luna un grupo de muchachos y muchachas se metieron al cementerio saltando unas tapias para que los que cuidaban el lugar no se enteraran de su presencia.
Una joven bonita llamada Sara, dijo: Aquí no nos oyen vos... sacá la botella de ron. Sssshhh cállate... le dijo Marcos, no seas tan escandalosa que nos van a oír. Otra de las muchachas tapándose la boca para no reírse expresó: Es que esta jodida es muy escandalosa, no se ha metido el primer bombazo y ya está escandalizando. Está bien, dijo Sara: Me voy a estar quietecita.
- Aquí está la botella!
- ¿Quién tiene los refrescos...?
- Pongamos las cosas sobre esta tumba, se ve macizo este mausoleo. Fijate Marcos que creí que estas mujeres no tendrían el valor de meterse con nosotros, tienen más valor que aquellos amigos... te fijaste en Rolando, cuando le hablé del cementerio se hizo el papo.
- Ustedes hablan mucha paja, metámonos el primero.
- Es verdad, el primero en la frente para que nos libre de los malos pensamientos, ja, ja, ja, ja, ja...
Los celadores del cementerio escucharon las voces de los muchachos pero tuvieron miedo, no sabían si eran vivos o muertos, tenían miedo de enfrentarse con algo desconocido, aún recordaban el caso de un antiguo celador que escuchó voces y fue a ver de que se trataba, sobre la tumba vio varios esqueletos sentados que se reían no aguantó mucho tiempo y pidió la renuncia a la alcaldía, sólo sus amigos íntimos supieron lo sucedido.
Otro de los celadores había conversado con una mujer rubia de baja estatura en pleno día, tres días después cuando pasaba por un mausoleo vio adentro la foto de la misma mujer que colgaba en la pared, había muerto hacia 20 años atrás, por eso al escuchar el murmullo de aquellas voces los celadores ni se movieron.
Oigan, dijo uno de los jóvenes y ustedes creen que los muertos salen...?
No seas bayunco, dijo Sara, si yo supiera que los muertos salen no estaría con ustedes aquí en el cementerio, el que está muerto está muerto, ¿no les parece?
Yo me pregunto si se van a enojar porque nosotros estamos aquí sobre sus tumbas.
Deja de hablar paja y pásame la botella, sólo papadas hablan de los muertos, déjenlos descansar en paz, ellos no hablan ni se pueden mover... de acuerdo.
De acuerdo y ¡salud...!
Mejor hablemos de lo que vamos a hacer el domingo, dijo Marcos: El domingo hay una buena chupa en la casa de Mingo, el papá de ese jodido tiene billete, hasta marihuana dicen que van a llevar... ¿y vos has fumado esa papada...?
Ésta no le pone a la mota, yo sí me he fumado mis carrucos, al principio no se siente nada, pero da un hambre perra, pero a esa onda es mejor no entrarle.
Los muchachos pasaban la botella de ron de mano en mano, estaban eufóricos por el efecto del alcohol, especialmente las mujeres que se reían como locas, hablaban de tal reunión que tendrían el domingo.
Hombre, hablando de la marihuana... muchos se han quedado arriba y a otros les ha dado la pálida.
A mi realmente me gustó, echa un tufo muy feo.
No hay como meterse unos traguitos de ron o de guarito ¿verdad Sara...?
Así es broder, ¿por qué no nos vamos...? Está haciendo un frío perro, ya se puso helado el cementerio.
Todos los cementerios son fríos como el hielo.
Qué lástima que se está terminando la botella, no nos va a ajustar para darle a los muertecitos.
A mí me hubiera gustado darle un traguito a un muertecito, especialmente a uno que se hubiera muerto de goma ja, ja, ja, ja...
Hombre aquí deben de estar enterrados un montón de bolos que murieron de goma o los palmaron por andar velando un trago, ésos que se mueren en El Chiverito son los que entierran aquí.
Pues brindemos a la salud de los que murieron de goma... ¡salud!
Siguieron con sus burlas sobre los muertos, llenaron los vasos de refresco, quedaba una pequeña cantidad de ron, y: Hagamos la ajustadilla porque se nos acabó el trago.
Vale más, expresó Sara, porque ya les dije que está haciendo mucho frío... que sea el último.
Y mi trago ¿dónde está...?
Yo te lo puse encima de esa tumba.
En ese momento se dieron cuenta que el que hablaba no era ninguno de ellos, una voz cavernosa que salió de uno de los mausoleos, insistió.
Por favor... un trago... deténganse malditos no corran... dénme un trago.... ja, ja, ja, ja, un trago, ja, ja, ja, ja y cuentan que los jóvenes salieron corriendo del cementerio saltando los muros sin tocarlos, al caer, estaban como locos, los vecinos al escuchar sus gritos los auxiliaron internándolos en el hospital San Felipe de la capital.
¿Debe uno desafiar a los muertos...? ¿Tendría usted el valor de ir a un cementerio con una botella a la medianoche para que un muerto se tomara un trago con usted...? Que tal si una voz cavernosa le dice: Maldito... sírveme un trago, je, je, je, je
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