Narciso Mallol y su puente
Estampa del puente Mallol, 1854. Imagen tomada de libro “Explorations and Adventures in Honduras” por W. Wells (Edición 1960. New York: Harpers and Brothers Publishers).
El licenciado Narciso Mallol, originario de Valencia, fue el último alcalde peninsular de la Villa de San Miguel de Heredia. Era el típico “doceañista”, abogado y partidario de la constitución española de 1812, una persona propiamente legalista que no inspiraba la simpatía de los criollos acostumbrados a prescindir de la ley de acuerdo a sus intereses. Se hizo cargo de la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa en 1817 y desde el inicio de su gestión, encontró un ambiente hostil por parte de sus habitantes que ya profesaban ideas independistas, ideó planes progresistas para trasformar la población que la corona española le había confiado para gobernar.
Un año antes de su administración tuvo lugar lo que se llamó el “escándalo Midence”, el tesorero José Manuel Midence se fugo con 26,659 pesos plata dejando prácticamente quebrada la Alcaldía Mayor. Una vez instalado, Mallol efectuó una serie de medidas administrativas para mejorar la recaudación fiscal sustituyendo a la mayoría de funcionarios públicos y aplicación de ciertas disposiciones policiales, tales como capturas de tahúres de la clase alta, conminándoles a pagar multas o enviándolos a la cárcel, multas o destaces de animales ambulantes, entre otras, le permitió acrecentar los ingresos de la comuna en bancarrota.
Puente Mallol captado desde Comayagüela, foto 1889. Al fondo y derecha se observa predio donde se construiría la futura Casa Presidencial.
El nuevo alcalde realizó grandes beneficios para el desarrollo de la villa. Sus primeras acciones fueron habilitar la “Calle Real” (2da. Avenida) de Comayagüela trazada paralela al río Grande y bordeada de hermosos árboles de sombra gravileas y remodelación de la Casa de Rescates posteriormente Casa de la Moneda y que después sirvió para albergar la Tipografía Nacional. Mallol se propuso poner en marcha dos proyectos que marcarían como los objetivos fundamentales de su gobierno. El primero, Plaza de Armas o edificio para sede de la alcaldía, que aunque se diseño y se adjudicó solar para su construcción, no pudo cristalizarlo durante su vida. El segundo, un viaducto de piedra que uniera definitivamente la reducción de indios de Comayagüela con la Villa de Tegucigalpa. La última es su obra insigne, el puente que lleva su nombre.
Mucho antes que se construyera la estructura, los pobladores del paraje de Tegucigalpa enfrentaban serios inconvenientes para cruzar los ríos Grande (Choluteca), Oro (Chiquito) y Guacerique. Por la topografía local, se deduce que solventaron el problema mediante los vadeos cruzando los ríos en lugares con fondo firme, llanos y pocos profundos en tiempo de verano. Durantes las lluvias, la comunicación sé hacia utilizando puentes improvisados llamados “copantes”, tablones que descansaban sobre sostenes de madera que al poco tiempo llegaban a pudrirse.
A inicios del siglo XX, crecida del río Choluteca destruye tres arcos del puente Mallol. En el costado derecho de fotografía se aprecia la “Calle Real” de Comayagüela. Foto 1906.
Desde finales del siglo XVIII, existieron fallidos intentos de la construcción de un puente que uniera a Tegucigalpa con Comayagüela utilizando uno de los pasos más secos del río Grande y muy cerca de la confluencia con el río Oro. En 1816, el Alcalde Mayor Simón Gutiérrez se intereso en construir el paso, pero fue interrumpida por un fuerte temporal en octubre de 1817. Aunque las crecidas de ambos ríos no afectaron los puntos seleccionados para su edificación, las fuertes corrientes arrastraron los materiales de construcción almacenados en un galerón de madera a orillas del Choluteca. Narciso Mallol retoma la obra iniciándose a mediados de enero de 1818.
Una vez obtenido los fondos para reanudar los trabajos, se contrata los servicios de José María Rojas para que elaborara los planos. No muy satisfecho con el diseño de Rojas, el licenciado Mallol que años antes de nombrársele Alcalde Mayor de Tegucigalpa había residido en Guatemala, llamó al ingeniero de esa nacionalidad Juan Bautista Jáuregui para que hiciera los cambios que él creía necesarios. El maestro constructor Miguel Rafael Valladares fue seleccionado para dirigir los trabajos contratando albañiles, carpinteros y peones que levantarían el puente de diez arcos asentados en pilastras de piedra.
El puente, se terminó en 1821, año en que falleció don Narciso y en el que Honduras junto a las demás provincias de Centro América proclamaron su independencia de la corona española. Originalmente su cuerpo central entre arco y arco, se encofró sólidamente para resistir el peso de más de veinte carretas en línea cargadas al máximo, dejándole a sus laterales protección con muros de metro y medio de alto. Al inaugurarse, las autoridades de Tegucigalpa, cuando el ayuntamiento ya fungía bajo la autoridad hondureña, decidieron honrar la memoria del alcalde peninsular licenciado Narciso Mallol y lo bautizaron como “puente Mallol”.
Otra imagen del puente Mallol captada desde Comayagüela, foto 1936. Al fondo Casa Presidencial y a su derecha donde hoy se ubica el Banco Central de Honduras.
Una gran crecida en 1830 daña los primeros dos arcos del sector de Comayagüela, terreno más bajo que el lado de Tegucigalpa que se aprecia en la primera imagen de este tema. Los daños fueron reparados, incluso agregando dos arcos más en el sector de menor altitud. El explorador y minero estadounidense William Wells da una excelente descripción del puente en su libro “Explorations and Adventures in Honduras” publicado originalmente en 1857:
...es de diez arcos, tiene la vía ocho varas de ancho por cien de largo. Esta construido de piedra arenisca que se trabaja fácilmente, pero que resiste la acción del tiempo. La balaustrada o antepecho, que mide cuatro pies de altura es en su parte superior de piedra cincelada. La construcción es sólida y de arquitectura puramente española. Tiene cuarenta pies sobre el río y es suficientemente fuerte para el peso de cualquier tren.
Fuerte y sólida a como la describe W. Wells, el Mallol fue remetida de nuevo en octubre de 1906. Los golpes de las aguas de una crecida sin precedentes que arrastraron árboles y piedras, impactó contra sus más bajos arcos recostados a la aproximación de Comayagüela destruyéndolos y dejando incomunicadas a las ciudades gemelas, cuyos vecinos tuvieron que ingeniárselas con garrochas y canastas para transportarse de lado a lado como muestra la fotografía de 1906. Cuando se dedico a reconstruir los arcos colapsados, también se decidió en 1908 levantar frente al puente y tomando el centro del paso del río, un enorme diamante de piedra que sirviera para dividir las aguas y evitar que las fuerzas de las mismas volvieran a dañar su estructura (ver estampa de 1936). Asimismo, se habilitaron los pasamanos para el uso de peatones y se reforzó la aproximación de Comayagüela con un gran muro de piedra.
Vista del puente Mallol, foto 2007. Imagen captada desde la vieja Casa Presidencial
El Mallol se ha reformado en diferentes ocasiones; todavía en los años cincuenta para el rodaje de vehículos se utilizaba la parte central separada de los pasamanos por un muro de aproximadamente un metro de altura a todo lo largo de ambos costados. Para que los peatones circularan por los laterales existían unos salientes que soportaban a lo largo tablas de madera que por segmentos corrían de extremo a extremo, protegidos ambos corredores por barandas de metal.
Copiosos inviernos demostraron después de aquellos de 1830 y 1906 que el Mallol, el más viejo de los puentes capitalinos, no es fácil de destruirlo. La prueba decisiva de su fortaleza quedó demostrada cuando la tormenta tropical Mitch desató su furia natural votando el Juan Ramón Molina, dañando el Soberanía Nacional, el San José, el del Chile y otros pasos, mientras el Mallol lo soporto todo. Que mejor tribuno a la memoria de don “Chicho” Mallol y a nuestro rico tesoro colonial capitalino.
SAP
Referencias
Aguilar, Juan M; 1998. Tegucigalpa: Su trazo urbano (1578-1920). Instituto Hondureño de Antropología e Historia, Tegucigalpa: Artes Graficas.
Oyuela, Leticia de; 1996. Historia mínima de Tegucigalpa. Tegucigalpa, Honduras: Editorial Guaymuras.
Valladares, Nahum; marzo 2002. Puente Mallol. Tegucigalpa, Honduras: Diario La Tribuna.