Las cuatro paredes de la poesía de José Luis Quesada
Para los que no conocen la obra del poeta hondureño José Luis Quesada,
permítanme trazar brevemente sus datos bio-bibliográficos: Nació en Olanchito,
Departamento de Yoro, en 1948. Su primer libro de poesía, Porque no espero nunca más
volver, le ganó el segundo premio en el certamen de poesía del Ministerio de Cultura de
Costa Rica, en 1973. El poemario fue publicado por dicho Ministerio en 1974. Con su
segundo poemario, Cuaderno de testimonios, ganó el premio de poesía de la Universidad
Nacional Autónoma de Honduras en 1980, y el año siguiente fue otorgado el segundo
premio de poesía del Certamen Latinoamericano EDUCA con su poemario La vida como
una guerra. Y Sombra del blanco día ganó el premio de poesía "Juan Ramón Molina" en
Honduras en 1985. En 1990 el poeta juntó una antología personal bajo el título, La
memoria posible. Hasta la fecha, que yo sepa, no ha publicado otro poemario.
Hace unos meses tomé el último libro de José Luis Quesada y lo abrí al último
poema, que se intitula "El Cuarto". Mi idea personal de un buen poema es uno que me
inquieta a la vez que me llena, que me hace sentir cómplice de una verdad compartida,
que me sugiere posibilidades más allá del lenguaje. Para mí, la magia de la poesía es una
configuración inimitable del lenguaje que produce en el lector una memoria, una
identificación con un conocimiento antiguo. Todo esto lo sentí leyendo "El cuarto".
Intentaré profundizar en esta reacción con la esperanza de iluminar la naturaleza de la
metáfora del cuarto, central no solo en este poema, sino en la obra de Quesada, vista en su
totalidad.
